Tenemos un par de pisos de madera y un par de palas.

Ponemos la pala en posición horizontal, la giramos para que quede la hebilla hacia el suelo, la correa apuntando hacia arriba y la introducimos en el piso en sentido de dentro a fuera.

Cuando la correa asoma totalmente por la parte opuesta del piso de madera, levantamos la pala por la parte de la hebilla y la doblamos hasta hacerla coincidir con la correa.

Abrochamos la correa con la hebilla en la posición que mejor se ajuste a nuestro pie.